Reclaman actualizar los planes de estudio desfasados mientras la Xunta se abre a exigir acreditación digital a los docentes y puntuarlos en oposiciones

El debate sobre la formación digital del profesorado ha vuelto a Galicia justo cuando la Xunta prepara una ley que hará obligatoria, para determinadas competencias estratégicas, la actualización digital de los docentes y que prevé valorar esos conocimientos en los procesos selectivos, e incluso exigir un nivel acreditado para algunos puestos. El contexto político empuja, pero desde la universidad el diagnóstico es incómodo: quienes se preparan para dar clase en Secundaria siguen cursando un máster habilitante sin una asignatura específica de educación digital.

Expertas en pedagogía y tecnología educativa advierten de que la capacitación digital de los futuros docentes sigue siendo dispersa e insuficiente. Y el anuncio de la Consellería reabre la paradoja: se quiere exigir competencia digital a los docentes, mientras el máster de Secundaria no la aborda con una materia p

ropia. O, lo que es lo mismo, se empieza a exigir en la puerta de entrada al sistema algo que aún no se garantiza con solidez en la puerta de salida de la universidad.

Esa idea vertebra el análisis de tres profesoras de las universidades públicas gallegas que, desde matices distintos, coinciden en el fondo. Carmen Fernández Morante, directora del Instituto de Investigación en Ciencias de la Educación de la Universidade de Santiago (USC) y especialista en tecnología educativa, sostiene que el máster de Secundaria es hoy el punto más débil de la formación inicial del profesorado en este campo. Su diagnóstico es tajante: no existe una materia vinculada de forma específica a la educación digital, aunque sí puedan aparecer referencias puntuales en asignaturas más generales. A su juicio, eso deja a los futuros docentes de Secundaria en peor situación que los de Infantil y Primaria, cuyos grados sí incorporan al menos materias de base en este ámbito.

La especialista en didáctica Laura Rego, profesora de la Universidade da Coruña (UDC), coincide en ese núcleo crítico. «Es cierto que no existe una materia específica», resume. En su caso, introduce un matiz relevante: sí se trabajan contenidos relacionados con lo digital dentro de materias de carácter general del módulo común del máster, sobre todo vinculados a materiales didácticos digitales y a cuestiones de aula. Pero ese tratamiento, admite, resulta insuficiente para el peso que estas competencias tienen ya en la enseñanza. «Podría desarrollarse muchísimo más. A día de hoy tendría que ser uno de los pilares esenciales, junto con la atención a la diversidad, dentro de la formación del profesorado», subraya.

«Increíble»

En la misma línea se pronuncia Almudena Alonso, profesora de la Universidade de Vigo (UVigo) especializada en competencias digitales, que imparte docencia en esta materia en el grado de Educación Infantil. «Me parece, a día de hoy, increíble», afirma sobre la ausencia de una asignatura específica en el máster de Secundaria. Su valoración refuerza la idea de que el problema no es menor ni coyuntural: mientras los grados de Educación incorporan al menos una materia obligatoria de tecnología educativa, el máster habilitante para Secundaria sigue sin reservarle un espacio propio, pese a que es la principal puerta de entrada a la profesión para este colectivo.

Las tres expertas coinciden además en que los planes de estudio llegan tarde a la realidad tecnológica de los centros. Carmen Fernández Morante recuerda que los títulos actuales arrastran estructuras de hace más de 15 años y no contemplan de forma suficiente cuestiones hoy centrales, desde la inteligencia artificial hasta las tecnologías inmersivas o los nuevos problemas de convivencia y seguridad digital. Alonso apunta en la misma dirección al recordar que las memorias verificadas de estas materias son de 2008, aunque el profesorado trate de actualizar contenidos por su cuenta. Y Rego añade que el problema se agrava en Secundaria por una razón estructural: toda la formación pedagógica reposa en un máster de solo un año.


De la IA a herramientas que protejan al alumnado

Las expertas en pedagogía digital alertan del riesgo de convertir la acreditación en un proceso «más performativo que formativo». Alonso insiste en que la competencia digital no puede reducirse a una lógica instrumental. «Antes de ‘qué uso’ de la IA, está ‘para qué’, ‘por qué’ y ‘si lo necesito’», plantea Rego. También, si las herramientas son seguras para sostener datos sensibles de alumnado. Por su parte, reclama una formación que no solo enseñe recursos, sino que ayude al profesorado a comprender cómo se socializa hoy el alumnado en los entornos digitales y cómo acompañarlo de forma crítica y segura. Los matices entre ellas aparecen más en el enfoque que en el diagnóstico. Carmen Fernández Morante pone el acento en la reforma normativa de los planes de estudio y en la responsabilidad compartida entre universidades y Ministerio. Rego subraya los límites reales de un máster comprimido, obligado a concentrar en un solo curso toda la formación pedagógica del profesorado de Secundaria.

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